Investigador de la BUAP desarrolló un nanomaterial para tratar pie diabético y úlceras varicosas

La diabetes mellitus es una enfermedad metabólica, de curso crónico, con una prevalencia en México del 9,4% según registros del 2016. Datos aportados por el Instituto Nacional de Estadísticas y Geografía (INEGI) indican que es la causante de unas 98,000 muertes anuales.

De acuerdo a los datos recabados por la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de Medio Camino 2016, las complicaciones reportadas en adultos diabéticos, en orden decreciente fueron: disminución visual (52%); pérdida de sensibilidad a nivel de la planta de los pies (41 %); daño retiniano (11.2%); pérdida visual (9.9%); úlceras (9.1%) y amputaciones (5.5%).

Dentro de las complicaciones mencionadas de esta patología se encuentra el pie diabético, cuya base etiopatogénica es una deficiencia en la microcirculación, que ocasiona necrosis tisular, que puede derivar en un severo cuadro infeccioso y ulcerativo, con destrucción de tejidos profundos, asociado a la ausencia de sensibilidad a estímulos dolorosos y vasculopatía periférica de gravedad variables en las extremidades inferiores. En estos casos, el pie diabético es susceptible que ante traumas leves se puedan ulcerar y/o infectar, que pueden terminar en la amputación del miembro afectado y hasta la muerte del paciente.

Al respecto, la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de Medio Camino del 2016 reporta que un 46% de los adultos diabéticos no pone en práctica ninguna medida preventiva para minimizar o evitar complicaciones derivadas de esta patología; de ahí que tan sólo 2 de cada 10 adultos diabéticos se realizan una revisión pédica anual.

Dentro de las medidas terapéuticas disponibles , es básica la utilización de coberturas adecuadas (“dressing”) que creen un ambiente propicio para proteger la herida de factores mecánicos, favorecer la revascularización/cicatrización y tratar la infección del sitio afectado.

El nanomaterial cicatrizante

El Dr. José Albino Moreno Rodríguez, profesor investigador de la Facultad de Ciencias Químicas de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), desarrolló un nanomaterial en polvo que permite la cicatrización en un 90% de heridas presentes en el pie diabético y úlceras varicosas, cuyos detalles se publican  en la Revista Mexicana de Ciencias Farmacéuticas. 

En su laboratorio, pudo constatar que gracias a las características de porosidad de nanomateriales como son el óxido de titanio (TiO₂) y el óxido de zinc (ZnO) se podían encapsular en su estructura algunos compuestos activos procedentes de cortezas y plantas como la Mimosa tenuiflora, (Tepezcohuite) y el Tournefortia hirsutissima, también conocida como tlachichinole.

En este laboratorio hacemos nanomateriales que pueden ser aplicados a diferentes áreas de la ciencia, pero en el caso del tepezcohuite y tlachichinole se enfoca al sector salud por las cualidades para regenerar y cicatrizar tejidos”, según explicó Moreno.

Metodología de trabajo

El científico explicó que después de hacer la selección de plantas medicinales a emplear, se utilizó el método Soxhlet para obtener los extractos naturales y su posterior concentración.

Moreno explicó que posterior a la obtención del extracto, se eligen cantidades de 3 a 5 mililitros, en base a la eficacia de la planta, para que ser encapsuladas en los nanomateriales de óxido de titanio o de óxido de zinc o bien, en una combinación de ambos.

El óxido de titanio tiene buenas propiedades cicatrizantes, además de actuar como agente antibacteriano. Pero el óxido de zinc sirve para cicatrizar de manera más efectiva- casi un 90% mejor que el nanocompuesto de titanio- por lo que al combinar ambos materiales se logra un efecto cicatrizante y antiséptico más efectivo.

Resultados obtenidos en modelos animales

Para verificar la eficacia de este compuesto, Moreno realizó pruebas en modelos animales: “Se utilizó un primer grupo de ratas de control, al segundo grupo se le aplicó óxido de titanio; al tercer grupo, óxido de zinc y a un cuarto grupo le correspondió sólo los extractos puros de tlalchichinole y tepezcohuite. Un último grupo, conformado por 5 animales, les fueron colocados los nanomateriales que sintetizamos”.

El hallazgo realizado por Moreno fue que en un lapso de 10 días se registró una regeneración celular avanzada en el 90% de la extensión de la herida, con respecto a los otros materiales aplicados, donde la cicatrización demoró de 15 a 17 días y menor al 90%, que explica en sus palabras: “Respecto a los materiales individuales y al nanoreservorio que encapsulamos de todas las sustancias mencionadas se registró un porcentaje de cierre de la herida, ya con evolución de pelo, de un 90 por ciento, respecto a los otros, en un periodo de 10 días, mientras que los grupos con compuestos individuales evolucionaron sus lesiones en un periodo de 15 a 17 días y con un menor porcentaje de cicatrización”.

Para el Dr. Moreno, estos resultamos evidencian un efecto sinérgico entre las sustancias que ocasiona que los activos se liberen de forma eficaz y se obtengan resultados en un menor lapso de tiempo del que usualmente se registran si son utilizados como terapia individual.

Uso reportado en un paciente

Posterior al conocimiento de los resultados de la investigación de Moreno, estos nanomateriales fueron probados en un paciente de 89 años que presentaba una úlcera de mediana profundidad, de un diámetro aproximado de de 5 centímetros en su extremidad izquierda.

Después de 13 semanas de uso – consistente en 1 gramo diario- la cicatrización alcanzó un  95% de la úlcera, sin que se registraran reacciones secundarias.

Sin duda, un desarrollo altamente prometedor para los pacientes con heridas de difícil tratamiento.

Fuente: Conacyt.

 

 

 

 

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