La inmunoterapia oral para la alergia al cacahuate agravaría la reacción alérgica

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La alergia alimentaria es un problema mundial en crecimiento constante, que sumado a su naturaleza impredecible y potencialmente mortal, afecta la calidad de vida de los pacientes que las padecen, no sólo por los cuadros alérgicos que ocasionan, sino que por la angustia y estrés constante ante la posibilidad de verse expuestos inadvertidamente a un alérgeno. Además, no existe tratamiento para las alergias, aparte de evitar la sustancia y la medicación para tratar las reacciones alérgicas o la anafilaxia que se pueda manifestar.

Tan solo en Europa y América del Norte, más de 6 millones de personas se ven afectadas por este tipo de alergias, que incluye hasta el 8% de los niños y el 2-3% de la población adulta. 

Si bien en el caso de las alergias a la leche y al huevo se suelen superar a los 5-10 años, en el caso del maní, dura de por vida en el 80-85% de los casos, afectando al 2% de los niños y al 1% de los adultos en los países de altos ingresos.

La inmunoterapia oral es una terapia que se encuentra bajo investigación y que consiste en la exposición repetida a un alérgeno a través del tiempo, para aumentar gradualmente su dosis y la tolerancia del organismo, con el objetivo de reducir las reacciones alérgicas. Si bien existen otras formas de inmunoterapia (sublingual o subcutánea) para tratar otras alergias que parecen ser seguras y efectivas en los ensayos controlados aleatorios, se debaten los resultados de la inmunoterapia oral, porque estas situaciones que se investigan, además de ser controladas y aisladas, no pueden predecir el riesgo futuro de un paciente y la frecuencia de las reacciones alérgicas en condiciones reales.

Inmunoterapia oral en la investigación

Los investigadores- dentro del que se encuentra el autor principal, Dr. Derek Chu, McMaster University, Canada- combinaron los resultados de 12 ensayos controlados aleatorios de E.E.U.U., Reino Unido, Europa y Australia (incluidos tres ensayos no publicados) que incluyeron 1,041 pacientes para comparar los resultados después de la inmunoterapia oral con los que no la recibieron.

Los ensayos compararon la inmunoterapia oral con placebo, la evitación u otros tipos de inmunoterapia, y utilizaron diferentes productos y dosis de maní.
La edad promedio de los participantes en los estudios fue de alrededor de 9 años (entre 5 y 12 años), y tuvieron un seguimiento durante un año, en promedio.

El estudio midió la anafilaxis (los datos para esta reacción estaban disponibles en nueve ensayos), reacciones alérgicas o adversas (10 ensayos), uso de epinefrina (nueve ensayos) y calidad de vida (tres ensayos).

Conclusiones

La investigación encontró que, en comparación con la evitación de alérgenos o el placebo, los tratamientos actuales de inmunoterapia oral producen mayor aumento en la incidencia de anafilaxia y otras reacciones alérgicas, en lugar de lograr su prevención, como se pretendía. 
Por lo que sus hallazgos parecen favorecer la evitación del alérgeno por sobre la inmunoterapia oral, para evitar las reacciones alérgicas y anafilácticas inducidas por el maní.

Los hallazgos, publicados en The Lancet, destacan la diferencia que existe entre los resultados evaluados en la clínica y los deseados por los pacientes con respecto al alivio de la alergia al maní, posterior a la aplicación de la inmunoterapia oral.
Los resultados indican que la inmunoterapia oral con maní incrementa las siguientes situaciones y proporciones:

  • El riesgo y la frecuencia de la anafilaxia alrededor de tres veces: de 7,1% sin inmunoterapia oral a 22,2% con la inmunoterapia.
  • El uso de epinefrina: alrededor de dos veces, de 37% sin la terapia a 8,2% con ella.
  • Eventos adversos graves: alrededor de dos veces, de 6,2% sin inmunoterapia al 11,9% con su uso.
  • Las reacciones alérgicas que afectan el tracto gastrointestinal (vómitos, dolor abdominal, picazón en la boca), piel y membranas mucosas (urticaria o urticaria e hinchazón o angioedema), nariz (rinitis) y pulmones (sibilancias o asma) también mostraron un incremento.

Sin embargo, no encontraron diferencias en cuanto a la calidad de vida en los pacientes que recibían inmunoterapia oral en comparación con aquellos que no lo hacían, hecho que contrasta con los estudios observacionales, y que puede deberse- según los autores- a algún sesgo o confusión, por lo que se requiere la realización de grandes ensayos controlados aleatorios mejor realizados para aclarar este efecto.
Pese a haber varios estudios sobre los efectos de la inmunoterapia, aún faltan varios aspectos que aclarar, como dice Chu: 

Se han publicado numerosos estudios de diferente calidad sobre la inmunoterapia oral, pero su efectividad y confiabilidad aún no están claras. Nuestro estudio sintetiza todos los ensayos clínicos aleatorios que comparan la inmunoterapia oral con maní con ninguna inmunoterapia con el fin de generar evidencia de la más alta calidad para informar la toma de decisiones. Muestra que los regímenes actuales de inmunoterapia oral con maní pueden alcanzar el objetivo inmunológico de la desensibilización, pero que este resultado no se traduce en lograr el objetivo clínico y deseado por el paciente de menos reacciones alérgicas y anafilaxia a lo largo del tiempo. En cambio, ocurre el resultado opuesto, con más reacciones alérgicas y adversas con la inmunoterapia oral en comparación con la evitación o el placebo”.

Con respecto al objetivo de la búsqueda del bienestar y bajo riesgo del paciente ante determinados cuadros alérgicos, concluye Chu:

Teniendo en cuenta la visión actual de la inmunoterapia oral para la alergia al maní como un modelo para otras alergias alimentarias y la prevalencia global cada vez mayor de alergias alimentarias, estos hallazgos son significativos e importantes para el desarrollo continuo de los tratamientos para la alergia alimentaria“.