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El Congo declara nuevo brote de ébola

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Las autoridades congolesas han declarado un nuevo brote del virus del Ébola. Comenzó el 1 de junio en la región noroccidental del país y se ha cobrado 15 vidas.

El país africano lucha simultáneamente contra la COVID-19, el brote de sarampión más grande del mundo, la violencia y la corrupción.

Regresa el virus del Ébola

El gobierno congolés anunció un nuevo brote del virus del Ébola en la zona de Wangata, ubicada en Mbandaka, en la provincia de Équateur. Esta es la misma zona donde se produjo un brote anterior en mayo-julio de 2018.

Este es el undécimo brote de ébola detectado en El Congo desde el descubrimiento del virus en 1976. 

«Esta situación nos recuerda que la Covid-19 no es la única amenaza que la gente enfrenta. Aunque nuestra atención está enfocada en la pandemia, la OMS sigue monitoreando y respondiendo a otras emergencias sanitarias», dijo Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El virus del Ébola es una enfermedad grave y, a menudo, mortal. Se transmite al ser humano por contacto directo con órganos, sangre, secreciones u otros líquidos corporales de animales salvajes infectados. Entre ellos, se encuentran los murciélagos frugívoros, chimpancés, gorilas, monos, antílopes y puercoespines.

Posteriormente, el virus se propaga en la comunidad por contacto directo con órganos, sangre, secreciones u otros líquidos corporales de personas infectadas. También se contagia mediante el contacto indirecto con materiales contaminados por dichos líquidos.

Sin cura, pero con vacuna

El mayor brote de ébola ocurrió entre 2014 y 2016. Durante esos dos años, se propagó a Guinea, Sierra Leona y Liberia, con un saldo de más de 11 000 muertes.

Se han documentado al menos cinco cepas del virus y todavía no existe una cura. No obstante, se han desarrollado varias vacunas con diferentes grados de efectividad. La primera, aprobada por la Administración de Drogas y Alimentos de Estados Unidos (FDA), fue el Ervebo. Fue producida por la farmacéutica estadounidense Merck y en 2019 se le administró a más de 300 000 personas. 

La farmacéutica Johnson&Johnson también ha desarrollado una vacuna. Se encuentra pendiente de aprobación después de los ensayos clínicos. También se han realizado ensayos clínicos con otros cuatro tratamientos, de los cuales dos resultaron efectivos.

Violencia y corrupción: obstáculos para la ayuda humanitaria

Contener la expansión del virus en un país que sufre las secuelas de una guerra civil devastadora supone un gran obstáculo para la cooperación internacional.

El Congo de la posguerra es un país azotado por la violencia interétnica y por los enfrentamientos entre el ejército, las milicias y los grupos armados. Las oleadas de violencia que sufre el país desde que terminó la guerra civil en 1999 han desplazado a 1.3 millones de personas, lo cual complica la respuesta a la epidemia.

En varias ocasiones, equipos médicos que luchaban para contener la expansión del ébola han tenido que ser evacuados de las zonas más conflictivas. En noviembre de 2019, cuatro profesionales de la salud perdieron la vida en ataques armados perpetrados por desconocidos.

La corrupción es otro gran desafío para los organismos internacionales que luchan para frenar el avance del virus. En varias ocasiones, las comunidades locales han señalado a la OMS por emplear a los cuerpos de paz de Naciones Unidas, al ejército congolés o a grupos armados locales para distribuir medicamentos y ayuda humanitaria. Investigaciones periodísticas sobre el tema han corroborado que estos grupos se han visto involucrados en actos de corrupción y violaciones de derechos humanos.

Ébola, sarampión y coronavirus: triada letal

Como resultado de la violencia y de la corrupción imperante, el 80 % de la población congolesa vive en pobreza extrema, lo cual también complica la lucha contra el virus. Según el Comité Internacional de Rescate, el número de personas que requiere asistencia humanitaria en las provincias azotadas por el ébola ha aumentado en un 250 % desde el 2018.

El escenario que enfrenta el empobrecido país africano se complica todavía más debido a un brote de sarampión que ha causado 6 000 muertos, la mayoría niños. Es la peor epidemia de este tipo en todo el mundo.

Además, El Congo no se ha librado de los estragos de la pandemia de COVID-19. Actualmente, se contabilizan 6 213 contagios en todo el país y 142 muertes.

«Las investigaciones iniciales indican que la COVID-19 podría agravar la situación para las poblaciones más vulnerables», dijo Borry Jatta, director de respuesta al ébola del Comité Internacional de Rescate.

Eteni Longondo, ministro de Salud congolés, agregó que la lucha contra el coronavirus requerirá «la misma estrategia y metodología» empleada en la lucha contra el ébola.