Cirugía restaura la función de la mano en pacientes tetrapléjicos

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Las lesiones nerviosas a nivel cervical causan parálisis o debilidad en las extremidades superiores e inferiores (cuadriplejia o tetraplejia), pues esta zona de la médula espinal controla las señales nerviosas entre la parte posterior de la cabeza, el cuello y los hombros, los brazos y manos, además del diafragma.  

Cuando existen músculos paralizados a causa de una lesión nerviosa, se usa una cirugía llamada transferencia de tendones, que puede mejorar significativamente la función de la mano y del codo. La técnica consiste en reubicar quirúrgicamente los músculos que aún trabajan adecuadamente- aunque están diseñados para otra función- para realizar el trabajo de los músculos paralizados.

También existe una técnica más reciente, llamada transferencia nerviosa, que permite la reestimulación directa del músculo paralizado en sí. Además, las transferencias de nervios pueden volver a hacer funcional más de un músculo a la vez, tener un período de inmovilización más corto después de la cirugía y evitar los inconvenientes técnicos asociados con la transferencia de tendones, que incluyen la tensión del tendón durante la cirugía y la falla mecánica- estiramiento o ruptura- posterior al procedimiento.
Existen pocos informes previos de casos aislados y pequeños estudios retrospectivos que han demostrado que la cirugía de transferencia de nervios es viable y segura en pacientes tetrapléjicos.

La cirugía y sus resultados

Un estudio- dirigido por la Dra. Natasha van Zyl de Austin Health en Melbourne, Australia- reclutó a 16 adultos jóvenes tetrapléjicos (edad promedio de 27 años) con lesión traumática temprana (menos de 18 meses posteriores a la lesión) de la médula espinal en el cuello (cervicales C5-C7), que fueron remitidos al Austin Health en Melbourne para la restauración de la función en la extremidad superior. 

La mayoría de las lesiones fueron el resultado de accidentes automovilísticos o deportivos. Esta técnica se realizó en personas con tetraplejia y fue publicado en The Lancet.
Los participantes se sometieron a transferencias de nervios simples o múltiples en una o ambas extremidades superiores, que implicó llevar nervios en funcionamiento a músculos inervados por encima de la lesión espinal y unirlos a los nervios de músculos paralizados, de forma tal que permitiera restablecer el control voluntario y reestimular el músculo paralizado. 
El objetivo del procedimiento quirúrgico era restaurar funciones como la extensión del codo, el agarre, el pellizco y la apertura de la mano, para lo cual se completaron 59 transferencias de nervios en 16 participantes (13 hombres y tres mujeres; en 27 extremidades). En 10 participantes (12 extremidades), las transferencias de nervios se sumaron a las de tendones para optimizar la función de la mano. 
Los participantes completaron datos referentes a evaluación sobre su nivel de independencia en las actividades de la vida diaria- como cuidado personal, aseo, función de las extremidades superiores, fuerza muscular, fuerza de agarre y pellizco y capacidad para abrir las manos- previo a la cirugía, un año después y dos años posteriores  la cirugía. 

Previo a la cirugía, ninguno de los participantes podía realizar las pruebas de fuerza de agarre o pellizco. A los 24 meses post cirugía y luego de una terapia física intensiva, se notaron mejoras significativas en la capacidad de las manos para manejar varios objetos dentro de un tiempo específico, además  de mayor independencia para poder realizar la mayoría de las actividades de la vida diaria, además de manipular herramientas y dispositivos electrónicos. 
Tras el mismo período de tiempo y rehabilitación, la restauración de la extensión del codo mejoró su capacidad para realizar varias tareas sencillas.
Sin embargo, tres participantes tuvieron cuatro transferencias de nervios sin éxito: dos tuvieron una disminución permanente de la sensibilidad y dos una disminución temporal de la fuerza de la muñeca, que se resolvió 1 año después de la cirugía. 

A pesar de estos resultados esperanzadores, la cirugía de transferencia de nervios todavía tiene algunas limitaciones, como la temporal, pues para obtener los mejores resultados, las transferencias de nervios deben realizarse idealmente dentro de los 6 a 12 meses posteriores a ocurrida la lesión. 

Además, pueden pasar meses después del procedimiento para que se produzca la inervación en el músculo paralizado y la restauración del movimiento, y años hasta que se recupere la fuerza.

Sin embargo, los autores señalan que otro aspecto positivo de las transferencias de nervios es que si en caso que la mayoría de los movimientos no se restauraran con éxito mediante las transferencias de nervios, aún se pueden mejorar mediante la transferencia de tendones.

Importancia de los resultados

Los hallazgos del estudio indican que las transferencias de nervios logran mejoras funcionales similares al procedimiento tradicional de transferencia de tendones, pero con incisiones más pequeñas y tiempos de inmovilización más breves después de la cirugía.
En algunos casos de reconstrucción de manos, los pacientes pueden beneficiarse de los aspectos positivos de ambos procedimientos quirúrgicos, dado que la transferencia de nervios logra un movimiento más natural y control motor más fino, mientras que las transferencias de tendones restablecen mayor potencia y capacidad de levantamiento de pesas.
Aunque solo es un estudio a pequeña escala, los investigadores dicen que las transferencias de nervios son un gran avance en la restauración de la función de la mano y el brazo, y ofrecen otra opción quirúrgica segura y eficaz para las personas que viven con tetraplejía.
Como explica van Zyl: “Para las personas con tetraplejía, la mejora en la función de la mano es el objetivo más importante. Creemos que la cirugía de transferencia de nervios ofrece una nueva opción emocionante, que ofrece a las personas con parálisis la posibilidad de recuperar las funciones de los brazos y las manos para realizar las tareas diarias, y les brinda una mayor independencia y la capacidad de participar más fácilmente en la vida familiar y laboral “.

Dado que cuatro transferencias de nervios fallaron en tres participantes, los autores concluyeron que se necesitarán más investigaciones para determinar qué personas son las mejores candidatas para seleccionar la cirugía de transferencia de nervios, para poder así minimizar los fracaso quirúrgicos.
Junto con estos importantes hallazgos de este primer estudio prospectivo de cirugías combinadas de transferencia de nervios y tendones, para el futuro también se vislumbran nuevas terapias, como la incursión de las células madre y las neuroprótesis, que podrían revolucionar la medicina regenerativa.