El virus de la gripe H3N2 y su respuesta inmunológica ante la vacuna antigripal

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Este año, 2018, se perfila como un año de elevada tasa de morbilidad para la gripe, especialmente en lo que se refiere al virus de la gripe A (H3N2),  cuya infección ha sido muy severa en Australia y en todo el hemisferio norte, incluido México, que podría experimentar un importante brote gripal del tipo AH3N2 durante la primera estación del 2018,  a causa de una modificación antigénica del virus que facilita su transmisión, advirtió  el doctor Arturo Martínez, encargado del diagnóstico de influenza del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER).

Generalidades de la gripe

La influenza o gripe porcina de los cerdos, causada por virus de influenza tipo A, ocasiona brotes regulares de influenza en los cerdos. Estos patógenos pueden dar como resultado altos índices de enfermedad en piaras de cerdos, pero generalmente ocasionan una escasa mortalidad.

Los virus de la gripe porcina pueden circular entre cerdos durante todo el año, aunque gran parte de los brotes se presentan hacia finales de la época otonal e invernal, similar a los brotes que se presentan en humanos.

Características del virus

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La designación de los distintos tipos de virus influenza en los tipos A, B y C se basa en las características antigénicas de la nucleoproteína y la proteína matriz.

Existen cuatro subtipos principales de virus de influenza tipo A que han sido aislados en cerdos: H1N1, H1N2, H3N2 y H3N1. La mayoría de estos virus se denominan virus “reordenados triples”, ya que contienen genes de los virus de la influenza humana, de la porcina y de la aviar, que por su característica de ser variantes. Los virus de procedencia porcina que infectan a los humanos se les denominan virus “variantes” o”H3N2v”

Las infecciones en humanos con el H3N2v se han relacionado mayoritariamente con el contacto prolongado con cerdos en las ferias agrícolas.

Si bien la transmisión limitada del H3N2v entre humanos ha sido detectada en el pasado, actualmente, no se ha identificado una diseminación dentro de la comunidad, aunque es posible que ocurran infecciones esporádicas o brotes localizados y estacionales.

Variaciones genéticas del virus

Los cambios antigénicos que ocurren en las glicoproteínas de la  envoltura (hemaglutinina y neuraminidasa) de los virus de la gripe, son causadas por mutaciones puntuales y por la selección positiva del sistema inmune, reordenamientos de segmentos genómicos.

Los intentos para controlar la gripe través de la vacunación evidencian hasta ahora un éxito limitado, debido precisamente, a estas variaciones genéticas del virus.

Vacunas antigripales

La vacuna contra la influenza estacional ofrece protección contra los virus de influenza que, según las investigaciones epidemiológicas que se efectúan anualmente, serán los más comunes durante la próxima temporada.

Las vacunas contra la influenza tradicionales (vacunas “trivalentes”) están elaboradas para brindar protección contra los tres virus de la influenza: virus de la influenza A (H1N1), virus de la influenza A (H3N2) y virus de la influenza B.

En el caso de las  vacunas “tetravalentes”, estas brindan protección contra los mismos virus que la vacuna trivalente más otro virus de la influenza B.

Las vacunas recomendadas para el hemisferio norte y sur son las mismas.

Recomendaciones de vacunas antigripales para esta temporada

Evaluación y recomendaciones de los CDC

La gripe causada por el H3N2v ha sido más bien leve, con sintomatología similar a la presentada en casos de gripe estacional. Sin embargo, al igual que ésta, es posible que se produzca una enfermedad grave que ocasione la internación y posterior deceso.

Para la temporada de influenza 2017-2018, el Comité Asesor sobre Prácticas de Inmunización (ACIP, por sus siglas en inglés) recomienda la vacunación anual con la vacuna inactivada contra la influenza (IIV) o la vacuna recombinante contra la influenza (RIV).

No se debe utilizar la vacuna en forma de atomizador nasal (vacuna contra la influenza atenuada en virus vivo o LAIV).

Recomendaciones de la OMS

Según la OMS, forma más eficaz de prevenir la gripe y sus complicaciones graves es a través de la vacunación.

En lo que al grupo de adultos sanos respecta, la vacunación antigripal puede brindar una protección razonable, mientras que en los adultos mayores puede ser menos efectiva como medida para prevenir la enfermedad, pero aún así, sirve para reducir su gravedad y la incidencia de complicaciones y la mortalidad.

La vacunación es especialmente importante en las personas pertenecientes a grupos de mayor riesgo de sufrir complicaciones a causa de la gripe y en aquellas que conviven con pacientes de alto riesgo o que son encargadas de su cuidado.

La OMS recomienda la vacunación anual en:

  • embarazadas en cualquier etapa del embarazo;
  • los niños entre 6 meses a 5 años;
  • adultos mayores (≥ 65 años);
  • personas que padecen enfermedades crónicas;
  • trabajadores del área de la salud.

Efectividad de la vacuna

Los CDC realizan estudios todos los años para determinar la efectividad de la vacuna contra la gripe. Si bien dicha efectividad de la vacuna puede variar, estudios recientes han demostrado que esta vacuna reduce el riesgo de contraer la enfermedad entre un 40% a un 60% en la población general, durante las temporadas de mayor circulación del virus.

En general, las vacunas antigripales actuales funcionan mejor contra los virus de la influenza B y la influenza A (H1N1), mientras que brindan menor protección contra los virus de la influenza A (H3N2).

Efectividad de la vacuna 2016-2017

La efectividad de la vacuna antigripal temporada 2016-2017 fue inferior a la esperada frente al virus H3N2 (otorgando sólo un 20%-25% de protección en los grupos de riesgo).

La investigación reciente atribuyó esta pérdida de efectividad a una mutación adaptativa  del virus H3N2 durante el proceso de producción de la vacuna en huevos de gallina, según se informó en “Proceedings of the National Academy of Sciences”, mientras  recomiendan que todos deberían continuar recibiendo su vacuna anual contra la gripe, puesto que aunque sea un pequeño porcentaje, aún así, podría hacer la diferencia, especialmente en los grupos de riesgo.