Recomiendan evitar sobrepeso y obesidad en la recuperación del cáncer de seno

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El aumento de peso significativo después de un diagnóstico de cáncer de mama puede ser un problema mayor del que se piensa. Los médicos deben hacer más para ayudar a las pacientes a controlarlo. Una investigación australiana encontró que el aumento de peso después del cáncer de seno puede conducir a resultados más pobres en la recuperación de las pacientes.

«Los esfuerzos para prevenir y para controlar el aumento de peso deben priorizarse y acelerarse particularmente en el primer año después del diagnóstico», explica el estudio presentado por el Instituto de Investigación de Salud NICM, Western Sydney University, Penrith, Nueva Gales del Sur, y por sus colegas, en la revista especializada BMC Cancer

Realizaron una encuesta en línea anónima a 1835 miembros de la Breast Cancer Network Australia Review and Survey Group. Solo 15 % respondió las preguntas, es decir, 275 mujeres que en su mayoría informaron sobre un alto nivel de preocupación por el aumento de peso. Los resultados mostraron que 64 % de las mujeres subió 9 kilos en promedio, mientras que un 17 % subió 20 kilos. 

El análisis de esas respuestas implica que, en un período de 2 años, luego de un diagnóstico de cáncer de mama, la tasa de sobrepeso y obesidad aumenta entre 48 % y 67 %.

El sobrepeso y la obesidad están fuertemente implicados en el desarrollo del cáncer de mama, de acuerdo con la investigación. El aumento de peso se asocia con la morbilidad y también aumenta la recurrencia del cáncer entre 30 y 40 %.

La encuesta, que también recolectó datos de 26 mujeres que participaron en grupos de apoyo en línea sobre salud de la mujer y cáncer de seno, no incluyó información sobre la calidad de vida ni sobre los niveles de angustia.

Dado que 8 de cada 10 encuestadas reportaron que su aumento de peso ocurrió en el período de 12 a 18 meses después del diagnóstico, se podría proponer la intervención temprana para controlar el peso de aquellas mujeres que han sido diagnosticadas con la enfermedad.

«Los servicios contra el cáncer y los médicos generales desempeñan un papel importante para mantener conversaciones tempranas con las mujeres para remitirlas a un equipo de profesionales de la salud calificados, como dietistas y fisiólogos del ejercicio con experiencia en cáncer», explicó John Boyages, MBBS, PhD, oncólogo radioterapeuta del Icon Cancer Center, Sydney Adventist Hospital, Wahroonga.

El también coautor de la investigación enfatizó que a todas las mujeres se les deben recetar ejercicios después de ser diagnosticadas con cáncer de seno. «Prescribir un estilo de vida saludable es tan importante como recetar tabletas», dijo.

«Como médicos, realmente necesitamos pensar activamente en el peso, la nutrición y el ejercicio, y aconsejar sobre posibles intervenciones. Entre las pacientes con cáncer de mama, el aumento de peso se suma a los problemas de autoestima, aumenta el riesgo de enfermedades cardíacas y otros tipos de cáncer», agregó.

En México, cada año se registran aproximadamente 12 000 casos nuevos de cáncer de mama, con una tasa de incidencia de 22.56 por 100 000 habitantes mayores de 10 años, de acuerdo con datos del Centro Nacional de Equidad de Género y Salud Reproductiva.

Con información de Medscape.