Mexico City Policy y el aumento de los abortos en los países africanos

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El mayor proveedor de asistencia para el desarrollo de los países en vías de desarrollo ha sido el gobierno de los Estados Unidos, pero en 1984 creó- bajo la presidencia de Reagan- una política que le impide brindar ayuda en determinadas áreas de salud pública mundial, a fin de evitar el gasto de dineros fuera de su territorio.

Esta creación restrictiva fue la llamada Política de la Ciudad de México- también conocida como la Regla de la mordaza global– una normativa norteamericana que impide que los fondos federales se empleen en el extranjero para apoyar económicamente a cualquier organización sin fines de lucro que realice o dé asesoramiento sobre el aborto. Además, restringe la financiación internacional -con dineros propios de los países involucrados- destinados a los programas de planificación familiar a nivel mundial. 

Esta política ha sido rescindida y restablecida en sucesivos gobiernos norteamericanos, pero bajo el mandato de Trump se ha extendido y endurecido más, por lo que se calcula el cese de una ayuda económica sería de unos USD 8,800 millones de asistencia sanitaria estadounidense internacional , que no solo incluye recursos económicos de apoyo para programas de planificación familiar y salud reproductiva, pues también afecta programas de salud materno-infantil, nutrición, VIH/SIDA y otros delicados temas de salud pública, de vital importancia para los países más vulnerables.

La Política y su impacto sanitario

Dado el rigor del restablecimiento de esta Norma, se buscó analizar el impacto sanitario global, a través de un estudio observacional publicado en The Lancet Global Health.

Esta investigación analizó información sobre el aborto inducido, el uso de anticonceptivos y las tasas de embarazo a lo largo del tiempo, para lo que utilizó datos de 26 países del África subsahariana y las transiciones de políticas, de Clinton a Bush, luego de Bush a Obama (1995-2014), y comparó las tasas en países que tuvieron una alta o baja influencia de la Política de la Ciudad de México. 

Los investigadores utilizaron las Encuestas demográficas y de salud (en hogares representativas a nivel nacional) para estimar las tasas de aborto y embarazo de 743,691 mujeres, y el conjunto de datos de Uso de anticonceptivos mundiales de la División de Población de las Naciones Unidas, para estimar el empleo de métodos anticonceptivos modernos.
El estudio encontró que entre 1995 y 2014 las tasas de aborto aumentaron de manera significativa entre las mujeres pertenecientes a los países de África subsahariana, que corresponde a zonas con una alta influencia a dicha política, en relación con los países menos dependientes. Además, el uso de métodos anticonceptivos disminuyó y los embarazos aumentaron, patrón que se revirtió después de que la política fue rescindida, lo que sugiere un efecto causal.

La diferencia en las tasas de aborto entre los países de alta y baja dependencia a esta política evidenció un aumento estadísticamente significativo del 40% en relación a las épocas en que dicha política no estaba vigente. La diferencia obtenida en cuanto a la disminución del uso de anticonceptivos fue del 13,5% y un aumento relativo de los embarazos del 12,0%.
Los autores señalan que si bien la restricción financiera a las organizaciones prestadoras de servicios de aborto implica que su intención es reducir estas prácticas, pero sucede que muchas de las organizaciones afectadas por estos recortes presupuestarios también son distribuidores de métodos anticonceptivos, por lo tanto, el incremento de los abortos con la política en vigencia podría deberse precisamente a la falta de anticonceptivos, que lleva a un aumento posterior en los embarazos no deseados o de riesgo.
El autor del estudio, Dr. Eran Bendavid de la Universidad de Stanford, E.E.U.U., comenta sobre los posibles impactos de la política que no llega a dimensionar este estudio:

Las consecuencias totales de la política incluyen daños potenciales adicionales para la salud materna que no captamos. Debido a que los abortos son una causa importante de mortalidad materna, el aumento en el uso del aborto que encontramos también podría aumentar las muertes maternas, y posiblemente desproporcionadamente, dado que los abortos bajo la política podrían ser menos seguros que si fueran realizados o guiados por organizaciones con experiencia. Nuestras estimaciones de exceso de aborto bajo la política, por lo tanto, proporcionan solo una estimación parcial del daño de la política a la salud materna“.


La investigadora Nina Brooks, también de la Universidad de Stanford, agrega:

La salud de las madres es una prioridad mundial. Nuestros hallazgos sugieren como la política de E.E.U.U. que apunta a restringir los fondos federales para los servicios de aborto puede conducir, sin querer, a más abortos -y probablemente más riesgosos- en países pobres”.


En relación a estos hallazgos, el Dr. Joseph Zulu, de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Zambia, destacó la importancia de considerar los datos obtenidos en los contextos políticos, económicos y sociales subsaharianos:

Brooks y sus colegas proporcionan la documentación muy necesaria de los efectos de gran alcance de la Política de la Ciudad de México, que nos permiten conocer algunos de los mecanismos a veces sutiles que gobiernan el contexto reproductivo global. Sin embargo, nos gustaría animar a los lectores a situar estos mecanismos globales en los contextos específicos donde tienen efecto. Nuestros ejemplos de Zambia describen una compleja red de factores sociales, morales y políticos que, junto con la Política de la Ciudad de México, tienen implicaciones para el uso de anticonceptivos y abortos. Instamos a los lectores a que tengan en cuenta estos factores en futuros debates sobre las consecuencias de la política en el África subsahariana. Solo al ubicar la política en los contextos en los que se implementa y al considerar la amplia gama de factores relevantes, podemos comprender mejor en qué condiciones se encuentran los embarazos no deseados y los abortos inseguros“.