¿Cómo detectar un cáncer de tiroides?

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De acuerdo con los síntomas del paciente, existen diferentes pruebas médicas que determinan la presencia de un cáncer de tiroides. Estos mismos exámenes ayudarán a conocer qué tipo de tumor se padece.  

El cáncer de tiroides se origina en las células de la glándula tiroidea, la cual se encuentra ubicada en la parte delante del cuello. Para detectarlo, existen algunos exámenes específicos que el médico recomendará si sospecha que tus síntomas se relacionan con un tumor maligno.

¿Cuáles son las causas del cáncer de tiroides?

Se desconoce la causa exacta del cáncer de tiroides, pero existen algunas características que pueden predisponer a las personas a padecer este tipo de cáncer.

  • Edad. Las personas mayores de 40 años son más propensas a este tipo de cáncer.
  • Sexo. El porcentaje de mujeres que padecen cáncer de tiroides es bastante mayor que el de los hombres.
  • Otros cánceres. Historial de cáncer de mama.
  • Radioterapia. Un tratamiento por otro tipo de cáncer puede generar el de tiroides.
  • Predisposición genética. Algún familiar que haya padecido algún tipo de tumor maligno.

¿Qué síntomas se manifiestan en un cáncer de tiroides?

La persona que está experimentando un cáncer de tiroides puede observar diferentes signos, como, por ejemplo:

  • Nódulo en el cuello, específicamente en la parte delantera
  • Incomodidad para tragar normalmente
  • Tos
  • Pérdida de peso
  • Dificultad para respirar, dado que el tumor comprime la tráquea
  • Cambios en la voz
  • Palpitaciones

¿Cómo diagnosticar un cáncer de tiroides?

Si se padecen algunos de los síntomas antes mencionado, el doctor te hará muchas preguntas para conocer tu historial médico. Además, realizará un examen físico para determinar el tamaño y la consistencia de la tiroides o de cualquier ganglio linfático del cuello que se detecte más grande de lo normal.

Una vez realizados los controles básicos, si el médico realmente sospecha que puede tratarse de un cáncer de tiroides, te pedirá alguno de los siguientes exámenes:

  • Ultrasonido. Las ondas sonoras crean imágenes del cuerpo que ayudan a saber si los nódulos tiroideos son sólidos o están llenos de líquido. Los primeros tienen más probabilidades de ser cancerígenos.
  • Gammagrafías con yodo radiactivo. Para esta prueba, se ingiere o se inyecta una pequeña cantidad de yodo radiactivo, llamado I-131. Varias horas después de que el cuerpo absorbe ese yodo, se utiliza una cámara para detectar si existe radiactividad.
  • Resonancia magnética. Se utilizan imanes para obtener imágenes transversales del cuerpo.
  • Tomografía computarizada. Se obtienen imágenes transversales del lugar deseado a través de rayos X. Con este examen se puede saber el tamaño del cáncer.
  • Tomografía por emisión de positrones (PET). Este examen es muy usado cuando ya se padece cáncer para verificar si los tratamientos han dado resultados. Pero también puede ser útil si el tipo de cáncer de tiroides no permite la absorción de yodo radiactivo.  
  • Punción. El método se basa en obtener una pequeña muestra de algunos de los nódulos que están agrandados. Para esto, se utiliza una aguja fina para pinchar la zona y luego se envían a analizar las células extirpadas. Allí se determinará si son benignas o malignas.
  • Biopsia. Si el médico detecta que la punción no da buenos resultados, se necesita un examen aún más exacto para determinar un posible tratamiento. Esta prueba es una biopsia, la cual, generalmente, es una pequeña cirugía para extirpar un nódulo, un ganglio inflamado o hasta la mitad de la glándula tiroidea.

¿Qué tipos de cáncer de tiroides existen?

No hay solo un tipo de cáncer de tiroides. Por este motivo, son necesarios los estudios anteriores para determinar no solo el tamaño, sino también la composición. Algunos de los que se conocen hasta el momento son los siguientes:

  • Cáncer papilar. Es el más frecuente de todos y se presenta con mayor asiduidad en personas de entre 30 y 50 años, aunque no se descarta ninguna edad.
  • Cáncer folicular. Es más común en personas mayores de 50 años y, aunque es poco frecuente, una de las variantes del cáncer de tiroides folicular se denomina cáncer de células de Hürthle.
  • Cáncer de tiroides medular. Este tipo de cáncer surge en las células C de la glándula tiroidea, las cuales generan una hormona llamada calcitonina. Cuando los niveles de esta hormona se elevan demasiado, pueden indicar este cáncer medular.
  • Cáncer de tiroides anaplásico. Si bien es bastante atípico, se puede presentar más frecuentemente en personas mayores de 60 años. Lamentablemente, es el más agresivo y el que se esparce con mayor velocidad.

Con información de www.medicinenet.com y de www.cancer.org

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