Las tasas de obesidad indican una epidemia sin precedentes en EEUU

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Desde el año 1999 ha habido un incremento impresionante en las cifras de prevalencia de obesidad que se manejan en los E.E.U.U., especialmente entre la población adulta, sin ningún “signo de desaceleración“, según indicó el epidemiólogo e investigador principal del estudio, Dr. Craig Hales, del US Centers for Disease Control and Prevention.

Lo que resulta aún muy alarmante de estos datos es que, lejos de disminuir, ha habido un aumento del 30% en las cifras de obesidad entre el grupo de adultos y un 33% en la población juvenil, según datos obtenidos entre los años 1999-2000 a 2015-16, a pesar de los esfuerzos realizados por el gobierno para abordar el problema, de acuerdo con Michael W. Long, profesor asistente en el Milken Institute of School Public Health at George Washington University, quien además manifiestó: “No han hecho lo suficiente”.

Según esta información, se ve que la población de los Estados Unidos forma parte de la crítica epidemia de obesidad que se viene dando hace años y que se sigue agravando en el corto plazo, ya que cerca del 40% de los adultos y el 19% de los jóvenes son obesos, cifra que corresponde a la tasa más alta que el país haya registrado antes entre la población adulta, según una investigación publicada el viernes por el National Center for Health Statistics.

Pese a estos alarmantes valores, las  tasas de obesidad juvenil parecen haberse estabilizado en los últimos años. Sin embargo, es “demasiado pronto para decir” qué tendencia tomarán los valores de este grupo etario, ya que se requieren al menos de cuatro años más de datos para comprender realmente que dirección tomarán estas cifras, dijo Hales.

Al revisar los objetivos planteados por el  Healthy People 2020 , una iniciativa gubernamental para mejorar la salud de la población estadounidense surgida en el año 2010- incluida la disminución de la obesidad- la crisis ha empeorado. El objetivo principal apunta a reducir las tasas de obesidad a un valor del 14,5% entre los jóvenes y de un 30,5% entre la población de adultos para el 2020. Con respecto a este punto, Long manifestó “No tengo expectativas en absoluto para que Healthy People 2020 se logre“.

Los resultados del nuevo informe

Para la realización de esta investigación, se recopilaron datos de los habitantes estadounidenses en edades comprendidas entre los 2 a 19 años de edad y de mayores de 20 años, a través de centros de examen físico móvil apostados en todo el país. Luego se analizaron a través del uso del índice de masa corporal (IMC), dijo Hales, considerando que un IMC de 25 a 29.9 se considera sobrepeso, mientras que cualquier persona con un IMC mayor de 30 se incluye en el grupo de los obesos.

Diferencias por grupos etarios y sexo

Figura 1: Gráfico de prevalencia de obesidad en adultos de 20 años o más, por sexo y edad( Estados Unidos, 2015-2016)

En términos generales, la prevalencia que se evidenció entre adultos de 40 a 59 años (42,8%) fue mayor que entre adultos de 20 a 39 años (35,7%). No se observaron diferencias significativas  entre los adultos de 60 años y más (41.0%) y los grupos más jóvenes.

No hubo diferencias significativas en la prevalencia de obesidad entre los sexos masculino y femenino en general o por grupo etario.

Diferencias interraciales

Figura 2: Gráfico de prevalencia ajustada por edad de la obesidad en adultos de 20 años o más, por sexo y raza y origen hispano (Estados Unidos, 2015-2016).

Este estudio, al  analizar los datos de los adultos según los grupos raciales, encontró que dentro del grupo de los hispanos, había una tasa de obesidad del 47% y los adultos negros no hispanos una cifra del 46,8% en 2015-16, los blancos no hispanos con 37,9% y los de ascendencia asiática, con una tasa del 12,7%.

Entre la población de jóvenes, los hispanos (25,8%) y los negros no hispanos (22%) también evidenciaron mayores tasas de obesidad, en comparación con el 14% observado entre los blancos no hispanos y el 11% de los asiáticos.

Aunque la tendencia observada en las diferencias según los grupos raciales tanto para jóvenes y adultos no son un hallazgo nuevo, Long manifiestó que esta diferencia debería seguir siendo un tema de preocupación principal, ya que “Este problema de equidad es un problema serio que llevará a disparidades en la salud y la esperanza de vida para la próxima generación entera de niños“.

Según indica Long, la disminución de las disparidades evidenciadas entre los grupos raciales en cuanto a la distribución de las tasas de obesidad podría ser subsanada o paliada en parte, al implementar políticas gubernamentales como elevar los impuestos a las sodas y mejorar la calidad de los beneficios que forman parte del Programa de Asistencia Nutricional Suplementario, que se materializa como un aporte de alimentos saludables para las familias, vales de vivienda y ayuda en aportes energéticos para el hogar.

La opinión de una pediatra

La investigación referida a todos los grupos étnicos puede brindar una mejor comprensión para evaluar la efectividad de los esfuerzos en la lucha contra la obesidad infantil, dijo la Dra. Ihuoma Eneli, profesora de pediatría de la Ohio State University y directora del Centro Center for Healthy Weight and Nutrition at Nationwide Children’s Hospital, que no participó en la investigación.

Según Eneli, los esfuerzos para reducir las tasas de obesidad, especialmente en la población infantil, también serán fruto de un cambio en la política de salud gubernamental, por lo que es imperativo comenzar a analizar la efectividad de los programas de salud vigentes en las instituciones de salud pública, las clínicas y los sistemas de educación escolar.

No hay que olvidar que familia juega un papel fundamental en el manejo y reducción de la obesidad, ya que al evitar o disminuir la ingesta de comidas rápidas, aumentar la incorporación de comidas saludables y planificar actividades familiares conjuntas, son maneras excelentes de ayudar a un niño obeso.

Un aspecto  clave en este enfoque, es evitar aislar a los niños que sufren de obesidad, ya que al ser una finalidad común y compartida por el grupo familiar, encamina a todo el grupo y optimiza los resultados, recalca Eneli.