En Estados Unidos simulan una pandemia viral que acabaría con el 10% de la población mundial

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Los CDC de Estados Unidos informan que las bacterias resistentes a los antibióticos son las causantes de más de 2 millones de enfermedades y 23,000 muertes en los Estados Unidos por año. Además de las infecciones virales, que pueden derivar en complicaciones de mediana a severa gravedad y tener un desenlace fatal.

Pese al empleo de antibióticos de amplio espectro para atacar bacterias multirresistentes y el surgimiento de nuevas generaciones de fármacos antivirales, la comunidad científica parece estarse quedando sin nuevas y eficaces armas que controlen efectivamente a los patógenos más virulentos y resistentes.

Con el enorme auge de la ingeniería genética, cada vez es más fácil acceder y crear armas biológicas capaces de aniquilar rápidamente a poblaciones humanas previamente seleccionadas, ocasionando en un breve período de tiempo un caos  de grandes proporciones y mortalidad devastadora.

Como una estrategia diagnóstica de la capacidad de respuesta y manejo ante una amenaza infecciosa, se han realizado ejercicios de simulación, como es fue el caso del “Invierno oscuro” en 2001, que recreó un ficticio ataque de viruela contra ciudadanos estadounidenses, al igual que la “tormenta atlántica” en la que se también se empleó este virus como arma bioterrorista.

El escenario ficticio

En otro escenario norteamericano, fue diseñada recientemente otra simulación infecciosa, con la finalidad de identificar los desafíos en la preparación y las políticas sanitarias actuales que deberían abordarse para prevenir una grave pandemia en caso de surgir un nuevo agente patógeno.

La simulación fue realizada por el Johns Hopkins Center for Health Security en mayo del presente año. El escenario ficticio de 2018 se basa en el “Clado X”, un nuevo virus con elementos genéticos procedentes del virus Nipah, que fue diseñado genéticamente como una bioarma para disminuir la población mundial.
Este diseño fue pensado para ser completamente realista, en un mundo afectado por una enfermedad que podría darse en un entorno idéntico al nuestro y dotado con los mismos recursos para actuar y dar respuestas ante estas contingencias.

El día 15 de mayo, la simulación de “Clado X” se ejecutó en tiempo real e incluyó a las personas que actuarían en una situación de este tipo,  como son el ex Líder de la Mayoría del Senado Tom Daschle, la Representante de Indiana Susan Brooks (R), la ex Directora de los CDC Julie Gerberding, además de otras autoridades de amplia experiencia y con poder de decisión en el país.

Como parte de la sucesión de hechos configurados, el comité para asesorar al Presidente se reunió por primera vez un mes después de la aparición del virus. Los datos reportaban el registro de más de 400 casos y 50 muertes hasta ese momento, la mayoría divididos entre Frankfurt (Alemania) y Caracas (Venezuela).

La sintomatología incluía fiebre, tos y confusión. En un número muy elevado de casos, la encefalitis provocó un coma potencialmente fatal en los pacientes.

Los investigadores lograron aislar lo que parecía ser un nuevo agente patógeno. El agente infeccioso correspondía a un nuevo tipo de virus parainfluenza, pero pese a este hallazgo, los científicos que estudiaron la enfermedad no pudieron identificar dónde encajaba este virus, por lo que se refirieron al patógeno como virus parainfluenza Clado X.

La simulación encargó al Comité Ejecutivo (EXCOMM)- que representa a miembros del Consejo de Seguridad Nacional del Presidente y expertos con experiencia en pandemias- tomar decisiones sobre cómo manejar el brote del virus Clado X.

Las autoridades sanitarias indicaron que el Clado X, que parecía diseminarse por la tos y tardaba hasta una semana antes de que los pacientes comenzaran a mostrar síntomas graves, tenía gran potencial pandémico, además de una mortalidad del 20% de las personas que infectaba.

Cuando al día llegaba a su fin- que para fines temporales de la simulación se correspondía con el mes 20 después del inicio del brote- habían fallecido 150 millones personas en todo el mundo, con unos 15 a 20 millones de pacientes perteneciente a los E.E.U.U. Pese a los esfuerzos sanitarios, aún no habían podido crear una vacuna o un medicamento efectivo para prevenir o tratar  la enfermedad.

Dado que el patógeno se contagió rápidamente de persona a persona, primero en Frankfurt y luego en Caracas, antes de llegar a los Estados Unidos, los líderes del consejo de seguridad tuvieron que modificar aquellas decisiones relacionadas con la diplomacia extranjera y poner en cuarentena a las personas que habían estado expuestas al virus, mientras trataban de determinar cómo frenar el contagio y volver más expedita y efectiva la relación de salud pública entre el gobierno y los hospitales privados.
En palabras del Dr. Eric Toner, investigador principal del Johns Hopkins Center for Health Security y el diseñador de la simulación Clado X: “Creo que aprendimos que incluso los altos funcionarios públicos expertos, experimentados y dedicados que han vivido muchas crisis todavía tienen problemas para lidiar con algo como esto“. “Y no es porque no sean buenos o inteligentes o dedicados, sino porque no tenemos los sistemas que necesitamos para permitir el tipo de respuesta que desearíamos ver“.

Conclusiones de la simulación

La simulación Clado X muestra cuán vulnerable es el mundo ante la propagación de un virus pandémico, ya que en esa simulación, los expertos estadounidenses trataron infructuosamente de encontrar la forma adecuada de responder al surgimiento de una nueva y mortal enfermedad. A pesar de ser un virus “moderadamente contagioso” y “moderadamente letal“, en el transcurso de los 20 meses en tiempo simulado, el virus habría matado a 150 millones de personas.

Según los datos estimativos aportados por el creador de la simulación, en caso que los esfuerzos para crear una vacuna ante un patógeno de estas características continuaran fallando, una enfermedad como esa podría matar a 900 millones, o más del 10% de la población mundial.

Recomendaciones políticas

Como producto de esta simulación, surgieron una serie de recomendaciones clave del ámbito político, incluyendo la necesidad de desarrollar nuevas vacunas y fármacos ante nuevos patógenos en un período más breve, así como el imperativo de contar con sistemas de salud mejor preparados para manejar de manera más eficiente los requerimientos ante una  pandemia.
Las recomendaciones adicionales incluyeron el desarrollar un plan para emplear de manera rápida y efectiva los recursos disponibles en caso de requerirse la atención médica de urgencia.

Dentro del campo de la prevención, se requiere la implementación de una estrategia internacional mancomunada para abordar la problemática de respuesta con miras a prevenir futuras pandemias y asegurar que los líderes máximos estén capacitados y cuenten con los conocimientos que les permitan responder de manera apropiada a enfermedades infecciosas y emergencias de enfermedades en el futuro.