Los datos de la OMS sobre las bacterias más resistentes a los antibióticos son alarmantes

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La OMS  viene haciendo énfasis sobre la necesidad de un sistema de vigilancia mundial sobre resistencia antimicrobiana desde el 2014, a través del informe mundial sobre la resistencia a los antimicrobianos.

Fruto de esta iniciativa,  la OMS lanza en octubre del 2015 el Sistema Mundial de Vigilancia Antimicrobiana (GLASS), que trabaja estrechamente con los Centros Colaboradores de la OMS y las redes de vigilancia de la resistencia a los antimicrobianos.

Actualmente, 52 países (25 de altos ingresos, 20 de ingresos medios y 7 de bajos ingresos) están inscritos en el GLASS de la OMS. Para realizar el primer informe, 40 países proporcionaron información sobre sus sistemas nacionales de vigilancia y 22 países además entregaron datos sobre los niveles de resistencia a los antibióticos.

Hay que considerar que los datos presentados en este primer informe GLASS varían ampliamente en cuanto a calidad e integridad, puesto que algunos países, especialmente los de más bajos recursos, se ven enfrentados a grandes dificultades para implementar sus sistemas nacionales de vigilancia, como son la carencia de personal, dinero e infraestructura.

Datos sobre resistencia

Los primeros datos de la OMS, surgidos en base a este sistema de vigilancia, evidencian elevados niveles de resistencia antibiótica en varias infecciones bacterianas graves, tanto en países que cuentan con altos y bajos ingresos percápita. GLASS revela la presencia generalizada de resistencia a los antibióticos en 22 países, que estaría afectando a unas 500,000 personas.  

Las bacterias resistentes notificadas con mayor frecuencia fueron: Escherichia coliKlebsiella pneumoniaeStaphylococcus aureus y Streptococcus pneumoniae , seguidas de Salmonella spp. (No incluye datos sobre M.tuberculosis , que se informa anualmente y aparte).

Entre los pacientes que se sospechaba septicemia, la cifra de aquellos que tenían bacterias resistentes a al menos uno de los antibióticos que se emplean más frecuentemente, presentó una enorme variación entre diferentes países, desde cero a 82%, por su parte, la resistencia a la penicilina, varió de cero a 51% entre los países que participaron en el informe.

Escherichia coli

En el caso de la E. coli, que presenta una virulencia muy importante, es un reconocido agente causal de gastroenteritis infantil y diarreas esporádicas en adultos.

También es el patógeno más común en las infecciones del tracto urinario (ITU), siendo responsable de un 50-70% de los casos, en las cuales se ha reportado en el informe del GLASS que presenta una resistencia a la ciprofloxacina de entre el 8% y el 65%.

La bacteremia por E. coli puede originarse a partir de una infección primaria de cualquier localización extraintestinal, como son las infecciones en tejidos blandos, vías urinarias (pielonefritis) y huesos, etc. Las bacteremias de origen intraabdominal  son el segundo sitio más común y explica el 25% de los episodios, dado por obstrucción biliar y perforación intestinal.

El aumento de resistencia antibiótica por parte de la E. coli se debe mutaciones puntuales a nivel cromosómico o transferencia horizontal de material genético entre especies relacionadas o diferentes, facilitada por los integrones.

Staphylococcs aureus

Esta cocácea Gram positiva, se encuentra ampliamente distribuido en la naturaleza y representa un gran impacto en la morbi-mortalidad a nivel comunitario e intrahospitalario, ya sea por la infección causada por ella, o por las intoxicaciones alimentarias debidas a la enterotoxina estafilocócica.

En los seres humanos, es causante de una amplia variedad de infecciones, siendo su principal impacto generado por las cepas de S. aureus meticilino resistentes (SARM) adquiridas en la comunidad, vinculadas con infecciones de la piel y de los tejidos blandos.

La resistencia a los antibióticos por parte de S. aureus productor de betalactamasas, se produce por un mecanismo de selección natural, a través de mutaciones producidas al azar; si bien, también se pueden inducir artificialmente por la aplicación de una presión selectiva a una población, como sería el abuso o la utilización inadecuada de los antibióticos.

Estrategias de la OMS

El Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la OMS, pone en énfasis el objetivo de convertir la resistencia a los antimicrobianos en una de las prioridades de la OMS,  al reunir a expertos que trabajan en este tema, bajo un grupo de iniciativas estratégicas de reciente creación.

Por su parte, el Dr. Marc Sprenger, director de la Secretaría de Resistencia Antimicrobiana de la OMS explicita que la OMS está alentando a todos los países a establecer buenos sistemas de vigilancia para detectar la resistencia a los medicamentos, ya que pueden proporcionar datos a este sistema global que sirvan para enfrentar el problema con medidas efectivas y sostenibles en el tiempo.