Estudio revela correlación entre gen mutante y autismo | Nación Farma

Estudio revela correlación entre gen mutante y autismo

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Una mutación genética podría ser la causa de un tipo de autismo poco común llamado el síndrome de haploinsuficiencia MEF2C.

El hallazgo fue el resultado de un estudio realizado por la Universidad Médica de Carolina del Sur (MUSC) y por el Centro Genético Greenwood.

El síndrome de haploinsuficiencia

El ser humano suele tener dos genes MEF2C. Sin embargo, algunas personas sufren una deleción de uno de estos genes, es decir, una mutación en la cual se pierde material genético. Como resultado, la persona puede perder desde un solo par de nucleótidos de ADN hasta un fragmento entero de cromosomas.

Estas mutaciones ocurren cuando el material genético de los padres se reproduce en el óvulo fecundado. Es un fenómeno poco común que se observa en plantas y en animales, y no tiene ninguna relación con el estilo de vida de los progenitores.

La mutación del gen MEF2C provoca un trastorno neurogénico llamado síndrome de haploinsuficiencia. Este se caracteriza por un retraso psicomotor severo, temblores periódicos, epilepsia, ausencia del habla, comportamiento autista, bruxismo (apretar de forma inconsciente la mandíbula) y rasgos dismórficos leves, entre otros padecimientos.

Un fenómeno poco conocido

Según el Grupo de Apoyo a Personas con Desórdenes Cromosómicos Poco Comunes de Estados Unidos, las mutaciones del gen MEF2C son muy poco comunes. La literatura médica no ha documentado más de 60 casos, pero dado que muchos casos no son diagnosticados, la cifra real podría ser mucho mayor.  

Como los progenitores no poseen la mutación del gen MEF2C, si tienen más hijos, es altamente improbable que vuelva a producirse esta mutación. Sin embargo, como el síndrome de haploinsuficiencia MEF2C tiene una herencia autosómica dominante, las personas que nacen con este trastorno tienen un 50 % de posibilidad de trasladar el gen mutado a sus hijos.

Aunque ya se conocía la correlación entre la mutación del gen MEF2C y el síndrome de haploinsuficiencia, todavía no se sabe con exactitud cómo este gen regula el desarrollo cerebral. 

El estudio, realizado por la MUSC y por el Centro Genético Greenwood, contribuye a llenar este vacío, ya que ilustra el impacto de la mutación genética en el acoplamiento de la secuencia de ADN.

Mutación genética en roedores

Los investigadores de la MUSC y del Centro Genético Greenwood analizaron el impacto de la mutación genética en ratones. Posteriormente, compararon los síntomas que exhibían estos roedores con los que exhiben las personas que sufren del síndrome de haploinsuficiencia MEF2C.

Descubrieron que el impacto de la mutación del gen MEF2C en el acoplamiento de la secuencia de ADN afecta a cientos de genes más. Tanto los ratones como los humanos con esta anomalía genética presentaban un impacto en dos áreas clave:

  1. Las células neuronales
  2. Las células de microglía, que se encuentran en el sistema nervioso central

En términos generales, los ratones, cuyos genes MEF2C habían sido modificados, mostraban síntomas muy similares a los humanos con el síndrome de haploinsuficiencia. Uno de ellos fue la reducción de vocalizaciones ultrasónicas, inaudibles para el ser humano.

Aunque se desconoce cuál es el mensaje que un ratón le comunica a otro mediante estas vocalizaciones, sí se sabe que estos sonidos se generan en un contexto de socialización entre los animales.

Entender las conexiones neuronales

Christopher Cowan, director del Departamento de Neurociencia de la MUSC y autor principal del estudio, explicó que estos hallazgos nos permiten entender mejor las conexiones neuronales. «Lo considero importante para este campo porque nos ayuda a entender que los trastornos del desarrollo neural posiblemente resultan de alteraciones en el desarrollo de diferentes tipos de células», dijo Cowan. 

«Esto también tiene implicaciones para el tratamiento porque no es posible tratar únicamente a la población neuronal. No hay que enfocarse únicamente en las células de microglía. Posiblemente, habrá que pensar en toda la agrupación de diferentes células que se comunican entre sí para que el cerebro funcione de manera normal», agregó el investigador.  

Steve Skinner, director del Centro Genético Greenwood, coincidió con Cowan y dijo que con base en estos hallazgos, publicados en la revista científica Biological Psychiatry, será posible desarrollar un tratamiento para las personas que sufren de esta mutación genética. Dicho tratamiento se basa en la introducción de MEF2C adicional durante las etapas críticas del desarrollo cerebral.